¡No esperes más! Invierte en la mejor escuela de música. 

¡Espera! ¿Cuál es la mejor escuela de música?

La educación siempre será la mejor inversión que podamos hacer. Invertir en nosotros mismos es un factor clave para nuestro desarrollo personal y económico. Es algo que a largo plazo nos dará la preparación necesaria para generar nuestros emprendimientos musicales, sacarles el máximo provecho, optimizarlos, y alcanzar a más y más gente con nuestra música. Entonces, una  preparación integral no en solo música, sino en todo lo que envuelve a un modelo de negocios, será fundamental para desarrollar nuestro proyecto musical. ¿En qué sentido?

Estudiar música, por sí solo, ya contiene un beneficio globalizador, y por ende, es una de las mejores inversiones que uno puede hacer. La música nos transforma y organiza. El arte le pone nombre y apellido al caos existente en nuestro mundo y define nuestro reflejo personal. Así que, si ya estás en este camino del arte, felicidades, ya llevas algo de ganancia en tu desarrollo frente al resto.

Te invito a leer: “Deberías estar tomando clases de piano. ¡Pero aún no lo sabes!”

Ahora, cuando se trata de generar la propuesta concreta de nuestro proyecto musical -que es algo de lo que hemos estado hablando en el blog anterior–  es necesario equiparse con la mejor preparación de la mejor escuela de música. Una educación que sea integral en varios ámbitos de la cultura y el arte, y que comprenda también varias facetas del emprendimiento y los negocios. Para de esta forma, ampliar nuestra visión sobre un proyecto integrador que haga uso de sistemas eficientes dentro de su estructura.

¿Ya sabes de qué escuela de música hablo? Vamos a explorar paso a paso.

El problema del músico “técnico” de acuerdo con el libro E-Myth Revisited, de Michael Gerber. 

 

Para describir este tema, vamos a elaborar el siguiente ejemplo. Digamos que somos muy buenos maestros en impartir clases de música en determinado instrumento. Nos gusta mucho la música en general, disfrutamos de la docencia y la pedagogía infantil, conocemos los métodos de estudio para cada edad de aprendizaje,  somos carismáticos y aceptados por nuestros alumnos. Ante esta expectativa, gente cercana y allegada a nosotros nos motiva a poner una academia de música. “¿Qué podría estar mal?” nos preguntamos. Tenemos muchos alumnos, buena aceptación, nos gusta hacer las cosas con calidad, y podemos garantizar una buena afluencia de personas dentro nuestra nueva escuela de música. Sin embargo, las cosas no son tan fáciles como parecen.

Al abrir nuestra escuela, como tarea principal hacemos lo que más amamos hacer, que es dar clases de música. Nos gusta tomarnos nuestro tiempo con cada alumno, personalizar su clase, hacer las cosas bien y con calidad como siempre acostumbramos. Nos sentimos presionados si hay más de dos alumnos dentro de una hora de clase porque pensamos que es imposible cubrir una buena enseñanza con tan poquito tiempo. Sin embargo, ahora que abrimos nuestro negocio, no es la única responsabilidad que tenemos.

Entre las múltiples responsabilidades que implica tener una escuela, se pueden enumerar las siguientes: establecer los canales de promoción, hacer estrategias de marketing, generar publicidad, crear publicaciones de valor en redes sociales. En el plano administrativo, registrar pagos, hacer recibos, atender a clientes prospectos, agendar clases, buscar maestros de otros instrumentos, recibir llamadas, dar informes, etc. Esto, más solventar los gastos fijos que se generen de nuestra actividad como: tener la presión del pago de una renta, servicios, mantenimiento, y material. Así como gastos variables como compra de equipo, reparaciones, mantenimiento de los instrumentos, imprevistos, etc.

¿Qué hace el músico ante esta abrumadora lista de nuevas cosas por hacer? 

Naturalmente, contratar a alguien para que nos ayude a hacer aquellas tareas que no disfrutamos del todo hacer. Un administrador, un coordinador, o una secretaria, por así decirlo. Todo parece encontrar solución ahora. “Alguien que se dedica a la administración puede llevar adecuadamente todo lo relativo a esa actividad y demás cosas que se requieran”, decimos. Pasan algunas semanas, y el músico comienza a delegar al administrador todas esas tareas que no le gusta hacer: poner en orden los recibos, pagos, facturas, logística de los salones, atención al cliente, y demás. Y pareciera que las cosas comienzan a funcionar, pero ahora surgen algunos problemas.

Nuestro amigo administrador se ve en la necesidad de tomar ciertas decisiones por su cuenta y a su propia manera de entender la empresa. De parte del músico no recibió las instrucciones necesarias para llevar su labor, simplemente le dejaron las tareas que no quisimos hacer. No conoce las cuestiones específicas de una escuela de música, se le pasa por alto varias cosas, no registra bien los pagos, no le contesta bien a los clientes, su tono de voz es áspero y, como no es músico, tampoco sabe darle un seguimiento personalizado a los nuevos clientes que van llegando. Todo esto nos comienza a irritar y desesperar.

¿Qué nos hace falta como músicos? 

Esta forma de delegar no resultó eficiente para nosotros, que nos apasiona dar clases y no queremos desprendernos de esa actividad que nos apasiona. Nos damos cuenta de que las cosas no están funcionando, no se le está cobrando bien a los clientes, no se registran bien los pagos, no prospecta a nuevos clientes de manera adecuada, y los clientes no están felices con su atención. Aunado a esto, nuestro administrador se cansa, y simplemente renuncia porque se le paga poco y se le reclama de los problemas anteriores. Ahora nos encontramos solos y desesperados, no sabemos qué hacer y cómo salir adelante. Pensábamos que lo único que necesitábamos era ser bueno en la música y dar buenas clases de su instrumento.

Visto en perspectiva, el problema aquí es que el músico en cuestión delegó actividades sin conocer qué era lo que realmente necesitaba, sin abarcar una visión de proyecto integral que comprenda, no solo la calidad musical acostumbrada, sino la implementación de un sistema de negocio en torno a la visión general de su proyecto musical. Si nosotros no construimos un sistema eficiente sobre nuestro proyecto musical estaríamos estancados solo una fase, la de “técnico” de nuestra actividad, según el libro que menciono a continuación.

¿Cómo puede ser la preparación integral del músico para crear nuestra propuesta?

Michael Gerber, en su libro The E-Myth Revisited, del cual se basó el ejemplo anterior, explica cada una de las fases del emprendimiento para desarrollar nuestro proyecto musical.

Lo que propongo, de acuerdo a dicho libro, es contar con la preparación adecuada para abordar las siguientes dos facetas del emprendimiento: administrador y empresario.

Emprendedor:

El emprendedor, es el visionario, el generador de ideas y estrategias. Su cualidad es que vive en el futuro, en el rumbo de sus proyectos y de sus emprendimientos. A su vez, establece los sistemas sobre los cuales se va a fundamentar su proyecto. El emprendedor anhela  libertad, éxito, y pasión por lo que más le gusta hacer.

Administrador.

El administrador vive en el presente, es el que planea y pone en orden las visiones del emprendedor, delega las tareas, establece esquemas de trabajo, jerarquías y responsabilidades.  También es responsable de la salud financiera de la empresa.

Técnico.

El trabajo técnico comprende la siguiente cita:“Si tú entiendes el trabajo técnico de un negocio, tú entiendes solo el negocio de dicho trabajo técnico” El técnico le gusta enfocarse solo en su labor, le gusta tomarse su tiempo y hacer las cosas con calidad acostumbrada. No le gusta que nadie lo esté presionando sobre sus tiempos y las cosas que debe hacer. Es el que toma la acción dentro de una empresa, y muchas veces lo representa la siguiente frase:  “Si lo quieres bien, hazlo tú mismo”. Sin embargo, una de sus características es que llega un punto en que ya no puede por sí mismo, y necesita contratar a alguien.

“Trabaja en tu proyecto y no dentro de él”

“Trabaja en tu negocio, no dentro de él.” Es uno de los principios que contiene este libro. A su vez,  contiene conceptos muy importantes sobre el siguiente paso a dar, una vez definido tu proyecto musical. Responde a las preguntas ¿cómo puedo hacer que mi proyecto musical funcione sin que esté yo necesariamente ahí dentro? ¿Cómo puedo crear un sistema eficiente de mi emprendimiento? ¿Cómo puedo hacer lo que más amo hacer? Un libro que sin lugar a dudas, te recomiendo leer.

A manera de síntesis de los conceptos anteriores, el punto que quiero abordar es que el emprendedor tiene varias facetas, las cuales son: técnico, administrador y empresario. Al músico técnico le gusta su trabajo, le gusta el tiempo que se toma en hacer aquello que hace con tanto esmero. Sin embargo, no le gusta meterse en problemas de todo lo que circunda alrededor del negocio musical. Y es por eso que muchas veces se ve solo en sus proyectos, le falta visión y perspectiva de hacia dónde va con lo que más le gusta hacer. Hay que tener una perspectiva de lo que se necesita y reinventarnos nosotros mismos como administradores y emprendedores, para posteriormente delegar eficientemente y generar los sistemas de nuestro proyecto.

Me gustaría con este blog que tu proyecto musical sea con una visión integral de negocio. Que sea con miras a crear un sistema eficiente de tus emprendimientos. Ya sea si te dedicas a la docencia, al concertismo, a la composición, a la producción, al management, o alguna otra actividad, me gustaría invitarte a generar una propuesta de calidad mediante un proyecto transformador del que hemos estado hablando últimamente. Para esto, hay que seguir cultivando nuestra mente con nuestra propia educación.

Situación de las escuelas de música y la educación universitaria. 

 

Te has puesto a pensar, ¿vale la pena estudiar una educación universitaria para salir a un mercado laboral donde no te contratan? O también, ¿se justifica el costo de la educación universitaria para mejorar tus ingresos?

En las últimas dos décadas, los costos de la educación subieron más que otros servicios como salud, vivienda, y comida. Esto se da por diversos factores como:

  1. Percepción del valor: el 90% de los estudiantes piensa que estudiar una carrera universitaria va a mejorar sus ingresos.
  2. Más crédito disponible para pagar una universidad. Más que cualquier otro tipo de crédito.
  3. Pago a maestros, personal, instalaciones y amenidades.

La educación es una inversión, sin lugar a dudas. Sin embargo, a pesar de esta percepción inicial, no hay evidencia definitiva que la educación universitaria pueda garantizarnos un puesto en el mercado laboral y generar ingresos equivalentes a la inversión que estamos haciendo.

En lo que respecta a la misma educación superior en el ramo musical, es importante hacer una valoración similar de los perfiles de egresos de los alumnos y sus oportunidades en el mercado laboral. Muchas veces los egresados de las escuelas de música no encuentran un mercado laboral por dos motivos.

  • Una es la proyección de la matrícula en función de las necesidades del mercado. Esto es, que los programas de estudio, en parte, no están acorde con las demandas del mercado laboral.
  • Y dos, la falta de incentivos para la generación de proyectos artísticos, no solo económicos, sino de implementación de programas educativos para la generación del mismo.

Esto lo traigo al tema porque repercute directamente en nuestro proyecto musical, que debe ser relevante para nuestro mercado y debe encontrar una necesidad en el mismo.

Tomando en cuenta lo anterior, es muy importante hacer una valoración de lo que necesitan los alumnos al estudiar una carrera musical. Con todo lo que conlleva de esfuerzo, sacrificio, gastos y tiempo, muchas veces los alumnos no salen con las herramientas necesarias en un mercado laboral donde se  muy  hacen cosas distintas a las que estudiaron.

  • Por ejemplo, estudiar siete años música clásica, para posteriormente trabajar en una agrupación de música popular.
  • Tener una educación orquestal en tu instrumento, pero cuando egresas hay muy pocas orquestas para aplicar.

Entonces, los egresados se enfrentan  ante la siguiente pregunta…

¿Qué necesita el músico complementar la educación musical universitaria?

Ante la cuestión de que una carrera musical muchas veces no va con el mundo real en el plano artístico. A mi parecer hay que tener las siguientes propuestas de materias, cursos o talleres. Y si no es posible, complementarlo con los libros o cursos.

  • Generación y creación  de proyectos
  • Investigación de mercado.
  • Administración
  • Relaciones públicas.
  • Educación musical y pedagogía. (No solo para los que imparten esa carrera)
  • Marketing digital.
  • Educación financiera. Los músicos más que ninguno, ya que obtenemos nuestras ganancias de diversas fuentes de ingreso.

Así mismo, no hay que dejar de lado la cuestión práctica, que como vimos anteriormente, nos hace no solo ser técnicos de nuestra actividad musical, sino también administradores y emprendedores.

No dejes de lado tu educación musical.

El moverte por tu cuenta, buscar material, libros, videos, cursos, diplomados, festivales, clases magistrales, conciertos, concursos, nos va dar la oportunidad de seguir acrecentando la calidad de nuestra oferta musical. Con la información anterior, sabemos que no es posible delegar todo nuestro conocimiento a la universidad y que es indispensable armarnos con lo que vamos a ir requiriendo para nutrir nuestro proyecto musical.

Conclusión. 

Dando por terminado este tema, la conclusión es que la mejor escuela de música es la que creas tú mismo. Esto es, con todas las herramientas culturales, técnicas, artísticas, financieras y de negocio que puedas adquirir a lo largo de tu vida. La escuela de música universitaria es apenas una parte muy reducida de todo lo que conlleva la creación de valor de tu propuesta artística.

Hay que recordar que toda nuestra preparación es para nuestro proyecto artístico, algo que tenga un elemento diferenciador y que aporte valor a la sociedad. A continuación, veremos la parte práctica de la creación de nuestro proyecto artístico, así que, ¡manos a la obra!


Por Ernesto Tonatiuh

Director de la Academia de Formación Artística Música Proyecta.

 

¿Conoces la oferta musical de las escuelas de música en Guadalajara? Te invitamos a conocer la nuestra para que vivas tu experiencia creativa con nosotros.

A la fecha y hora de emision de esta nota informativa la reserva de derechos que figura en la inscripción de esta obra es: “Creative Commons Attribution 4.0″. La presente nota informativa ha sido emitida el día 23-sep-2020 a las 15:34 UTC a instancia de Ernesto Tonatiuh. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción parcial o total de esta obra.

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