¿Qué es la cultura y cómo generar nuestra propuesta musical?

Dentro de un proceso de búsqueda en nuestro quehacer artístico, es muy importante definir nuestro producto o servicio que será objeto de consumo, y si este se define como cultura, o no. En lo que respecta a la música, muchas veces llamamos cultura a las manifestaciones más académicas dentro del género, dejando de lado muchas expresiones artísticas populares. ¿Qué es la cultura, entonces?

Si nos vamos a términos concretos, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, la cultura se define como los siguientes puntos.

  1. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
  2.  Modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.
  3.  Manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.

Ante estas definiciones un tanto amplias, también me gustaría tener un acercamiento con los significados de arte y música según el mismo diccionario.

Arte.

  • Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

Música.

  • Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.

 

Muy bien, al leer las definiciones anteriores nos preguntamos, ¿cualquier manifestación hecha por el hombre es cultura? Ahora bien, si dicha manifestación no encaja dentro de la expresión de un pueblo en específico deja de ser cultura? O también, ¿adoptamos culturas de otras latitudes?, ¿hasta qué punto?.

Estas preguntas anteriores sobre la cultura son muy importantes al momento de definir nuestro producto artístico, y si este es considerado cultura y arte a la vez. Sin embargo, lo que apuntan estas definiciones es que cualquier manifestación que tenga el propósito de comunicar y conmover en un contexto social delimitado por ideas, tradiciones y costumbres, es cultura, y puede ser un producto artístico.

En el blog anterior, tratábamos de que el Estado puede definir y apoyar a la cultura en un país determinado. Sin embargo, el buscar que el arte se encuentre a la deriva de proyectos gubernamentales no está dentro del propósito de este blog.

El propósito de mi artículo es que nosotros como artistas cubramos una necesidad cultural con la música en nuestra sociedad. Ver a la música como una salida expresiva de las nuevas generaciones, que sea acorde con las ideas de un pueblo, y que a la par, tenga un propósito pedagógico y educativo.

Entonces, ¿Cualquier manifestación es arte y cultura?

 

En círculos de música clásica, académica, o popular, es muy común escuchar juicios desfavorables como, “el reggaeton no es música”, “la música de banda no es música”, “el narcocorrido no es música”, etc. La lista puede ir muy grande. Sin embargo, estos juicios los hacemos desde nuestra perspectiva y gustos musicales muy personales. Haciendo esto, anteponemos nuestra preparación y refinamiento propio, y subjetivo.

Ante esto, lamento decirte que sí, las expresiones anteriores sí son música. Tienen todos los elementos musicales para serlo, ritmo, pulso, armonía, melodía, etc. Y representan la expresión de un grupo social con formas de vida determinadas por su contexto social e ideológico. Y mientras eso sea relevante para un grupo social de acuerdo con sus costumbres y formas de vida, su expresión será importante, trascendente y digna de estudio.

Muchos juicios de opinión dentro de la música se deben al menosprecio de las clases sociales que creemos son inferiores o superiores a la nuestra, llevando consigo gustos e inclinaciones. Y el argumento se puede basar en el hecho de su simplicidad, el vocabulario de sus letras,  ritmos que utilizan, o la utilización de la industria del negocio musical.

Te pregunto ahora, ¿deja de ser más culto quien escucha a Vicente Fernández que a Mozart? ¿O quien lee libros de autoayuda que a Dostoyevski? No lo creo.

A lo que voy con esto, dentro del tema que estamos abordando, es que la música que creas dentro de tu quehacer artístico la tienes que hacer relevante, importante, fresca y trascendente para que represente la expresión del grupo social al que estás queriendo llegar. Ya sea música clásica, regueton o banda, será igual de importante y relevante para determinado grupo social, ni más ni menos. De esta forma podemos evitar el estigma del músico incomprendido del que hablaremos a continuación.

El mito del músico incomprendido.

Es muy divertido escuchar la construcción de la representación del genio musical en el imaginario colectivo. Aquel músico taciturno que camina en solitario por las calles oscuras con la cabeza baja y las manos en las bolsas de su pantalón. Con la mirada perdida por por las múltiples ideas que revuelan en su mente. Aquel que llega a su casa, y bajo la luz de una vela compone una de las más grandes creaciones que el mundo aún no estará preparado para escuchar. Acto seguido arremete con rabia sobre la sociedad que no lo comprende, lo desdeña y menosprecia.

Suficiente…

Esa construcción del genio muy probablemente fue producto del siglo XIX, donde las grandes proezas musicales y artísticas se basaron en la expresión de la individualidad y el sentimiento personal ante cualquier circunstancia. La estética era un reflejo del mundo interior del artista, casi siempre melancólico, dramático y triste. Y sí, era un mundo un tanto egocentrista sobre el tratamiento del producto artístico, pero de esta forma nosotros nos sentimos identificados con esa imagen. Desde Beethoven, Schubert, pasando por Schumann, Tchaikovsky, Brahms y Rachmaninoff, fueron las personalidades del genio incomprendido y trastornado por múltiples obstáculos emocionales. Sin embargo, no siempre fue así en la historia de la música.

En épocas estilísticas pasadas, el barroco o la edad media, la música era un servicio para la sociedad. La música se escribía para celebrar actos religiosos, coronaciones de reyes, o conmemorar eventos sociales. Con el pasar de los años, los compositores fueron describiendo su mundo interno, convirtiéndose así en la norma de creación musical.

Lo anterior no lo digo como anacronismo del arte actual, o que una época fue mejor que otra. Para nada. A lo que quiero llegar con este punto, es desmitificar la idea del músico incomprendido, ya que a lo largo de la historia de la música, a pesar de los genios trágicos que han existido, hay evidencia suficiente para descubrir que los músicos se movían con bastante emprendimiento.

Analizando las vidas de varios músicos, todos ellos eran artistas que sabían promoverse, encontraban un equilibrio perfecto entre lo que su público les demandaba y sus innovaciones musicales. Su emprendimiento era una búsqueda constante de promoción por interpretar sus obras, buscar conciertos, pagos por los derechos de sus composiciones y mecenas que patrocinaran sus creaciones.

Me gustaría invitarlos a leer las vidas de Mozart y Beethoven de la mano de Maynard Solomon, donde analiza las vidas de estos compositores y sus esfuerzos por promover sus obras dentro de una sociedad que los aceptaba y rechazaba a la vez. Una sociedad un tanto hostil como la que encontramos hoy en día también. Cabe mencionar también las vidas de Liszt, Paderewscki, Rossini, Wagner, llenas de iniciativa, resiliencia, búsqueda, y emprendimiento.

Entendiendo lo anterior, podemos pasar a nuestra propuesta artística en concreto, donde deben existir equilibrios importantes.

El delgado equilibrio de nuestra propuesta. 

 

La propuesta musical que te quiero compartir para tu proyecto artístico es generar iniciativas que involucren calidad musical, que sean relevantes dentro de un contexto social, que sean un medio de expresión y comunicación dentro de una sociedad, que estén provistas de un valor educativo para tu público y las nuevas generaciones, y que sean rentables. Y como consecuencia, que tu propuesta sea capaz de desarrollar un criterio y juicio en tu público. (Más adelante vamos a ver estrategias para segmentar tu mercado meta al que quieres llegar.)

Para lograr esto, es necesario hacer un análisis de la forma de expresarse en un entorno cultural. Qué es lo que una sociedad valora y  tiene como relevante. Para que con base a ello, construyamos nuestra propuesta artística.

Análisis del entorno cultural.

Existe muchas veces la idea en la comunidad musical que en los países desarrollados se “valora más la música”, “se apoya más el arte”. Y sí, puede ser cierto. Hay comunidades que no solo sus gobiernos aportan más a la cultura (aunque hay que decir que países desarrollados, con la excepción de Alemania los aportes a la cultura son mínimos), sino sus habitantes llevan ya un largo proceso de culturización y aporte voluntario a la cultura y  expresiones artísticas. Sin embargo, ¿cómo debe consumir la cultura la sociedad?

Como vimos anteriormente, la cultura es cualquier expresión intrínseca de un pueblo. Y un pueblo al identificarse con su cultura es más fácil consumir o adquirir una nueva propuesta con base a esos elementos culturales. Entonces, ¿esto quiere decir  “al pueblo pan y circo”? No necesariamente.

Hay elementos culturales que nos podemos apropiar en nuestra propuesta artística. Por ejemplo, en México se ha explotado mucho el día de muertos en películas y comerciales. O existen elementos culturales regionales traídos a la cultura popular como es el caso de Natalia Lafourcade. Puede que no estés familiarizado con los elementos anteriores, es por eso que me gustaría proponerte algunos puntos segmentados sobre la mesa en relación con lo anterior:

Apropiaciones generales:

  • Idioma de tu lugar de origen.
  • Tradiciones y costumbres.
  • Música popular tradicional.
  • Humor característico en determinada región.
  • Vocabulario costumbrista y regionalista.

Elementos de una cultura más globalizada.

  • Experiencias, viajes, eventos, arte.
  • Series de televisión recientes y películas
  • Síntesis de los géneros musicales actuales.
  • Música vanguardista o experimental.
  • Conjuntos y agrupaciones novedosas.

Intereses demográficos.

  • Lugar del desarrollo de tu propuesta.
  • Formas de hablar de una región determinada.
  • Tendencias de tu lugar de origen.
  • Tradiciones y costumbres y una población determinada.

O gustos, como por ejemplo:

  • A las personas que les gusta Netflix.
  • Personas que van a bares y clubes nocturnos.
  • Grupos que frecuentan espacios deportivos.
  • Personas con hábitos de consumo similares: restaurantes, cines, cafés, etc.

Esto lo vamos a seguir detallando más adelante en nuestra sección de marketing musical.

¿Quién define el valor de nuestra música?

Lo que me gustaría tratar en esta sección es que cualquier expresión artística será juzgada por su público como relevante o irrelevante de acuerdo a su nivel de percepción. Esto es, que la música debe cubrir una necesidad en su público. Nosotros como artistas somos los que damos valor a nuestro producto artístico en función de la oferta y la demanda.

He visto, durante mi carrera profesional, muchos proyectos que no encuentran rentabilidad por carecer del conocimiento específico de su mercado. ¿A quién? ¿Para quién? ¿para qué?, dejando así que proyectos o estímulos gubernamentales definan el valor de su propuesta artística. Y como vimos anteriormente, el Estado sí está obligado a promover el arte y la cultura, pero no debe definir en su totalidad el valor de la propuesta artística de cada una de las expresiones.

Con esto, me gustaría motivar a que miles y miles de jóvenes con talento y aspiraciones musicales aprendan a promover sus proyectos musicales y artísticos, que sepan del espectro del panorama musical, las diversas fuentes de ingresos y que su música se convierta en un factor de valor para la sociedad.

El dinero y la música.

Esta propuesta anterior trae consigo el rentabilizar económicamente nuestra actividad. Esto es, sacar utilidades por lo que amamos, por lo que nos gusta hacer y poder vivir de ello. El motivante principal debe ser un proyecto transformador que cambie la vida de las personas, y que no busque solamente el dinero por el dinero.

Nosotros como músicos, dedicamos muchas horas de nuestra vida al estudio de la música. Sin embargo, no todas nuestras actividades necesariamente nos van a dirigir a crear proyectos por sí solos, ni tampoco van a estar dirigidas a ganar grandes sumas de dinero.

Es por eso que quiero recomendar el aprovechamiento eficiente de nuestro tiempo. Y no pensar que llegarán los proyectos y emprendimientos haciendo lo siguiente por el simple hecho de hacerlo:

  • Estudiando tu instrumento 8 o más horas diarias.
  • Sacar buenas calificaciones.
  • Hacer todos tus ejercicios de armonía.
  • Estudiar para el visto bueno de  tus maestros.
  • Tocar al piano toda la obra de Chopin.

Dentro del medio musical en que me he desenvuelto, he hecho varias veces la misma pregunta: ¿Crees tú que la música es para ganar dinero? Y muchas veces me responden, “no, como crees”, “es más importante el arte que el dinero”, o “no hay que buscar el dinero con la música”, o “el dinero solo llega, no hay que ser mercenarios”. Sin embargo, vemos a grandes artistas, ya sean clásicos o populares, de talla internacional y, pues sí, ganan grandes sumas de dinero.

La relación con el dinero tiene que ser positiva y vista con buenos ojos, para eso me gustaría recomendarte los siguientes puntos:

  • Valora mucho tu tiempo que le dedicas a tu actividad. Desde el estudio hasta tus horas de trabajo.
  • Cobra por lo que haces. Nada de lo que hagas gratis te llevará a otras esferas.
  • Piensa que está bien ganar dinero y maximizar tus ganancias por tu actividad.

Quiero darte algunos ejemplos de proyectos rentables en la música. A pesar de que algunos de ellos son sin fines de lucro son inspiración de emprendimiento dentro de este arte.

Proyectos rentables en música

  1. Festival Música Ocupa. Es un festival con sede en Ecuador, cuyo principal propósito es cambiar la forma en cómo la gente escucha la música clásica. Esto mediante una serie de iniciativas que hacen que más y más gente se acerque a la música de una forma novedosa.
  2. Sharing Notes Chicago. Es una organización que trata de mejorar la calidad de vida de las personas que están hospitalizadas mediante presentaciones musicales en vivo.
  3. Orquesta Solistas de América. Orquesta conformada por la iniciativa de los músicos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Con el fin de difundir la música de concierto y mexicana.
  4. Mariachitlán, de Juan Pablo Contreras, es una nueva perspectiva de la creación musical mexicana.
  5. Y si de orquestas se habla, la Sonic Open Orchestra con base en los Ángeles California, es un ejemplo de orquesta independiente que toca nueva música a un público expectante y motivado.

Manos a la obra.

A lo largo de este blog, hemos abordado todo lo que acompaña al espectro cultural, su significado, paradigmas y creencias. También hemos analizado las posibilidades para ofrecer nuestro producto dentro de dicho marco cultural. A su vez, analizamos cómo empezar a cocinar nuestro propio proyecto musical tomando en cuenta todas sus consideraciones.

Para finalizar, me gustaría remarcar que no hay música superior a otras, cada una tiene su nivel propicio de entendimiento para determinado círculo social con un sistema de creencias distinto y establecido.


Por Ernesto Tonatiuh

Director de la Academia de Formación Artística Música Proyecta. 

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A la fecha y hora de emisión de esta nota informativa la reserva de derechos que figura en la inscripción de esta obra es: “Creative Commons Attribution 4.0” La presente nota informativa ha sido emitida el día 10-sep-2020 a las 16:30 UTC a instancia de Ernesto Tonatiuh. Queda prohibida su reproducción parcial o total de la misma obra.

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