“No tengo talento,” ¿la música es para mí?

“Una vez que escucho esa melodía que me gusta, o aquella canción que no bajo de mi cabeza sonando con esos timbres tan característicos de los instrumentos musicales, entonces suspiro. ¿La podré tocar yo algún día? Intento, y después de algunos rasgueos vacíos en la guitarra y unos tutoriales fallidos de Youtube, me encuentro inmerso en un mar de complejidades técnicas. ¿Qué sigue?, ¿hay que estudiar? Es una disciplina a fin de cuentas -dice la gente-, todo lo que vale la pena en esta vida cuesta trabajo -también dicen-. Pero no me siento creativo con la música como pensaba, ¿será esto lo mío? ¿tendré el talento suficiente?”

Lo anterior, es una breve descripción de lo que sucede en la mente de alguien que se acerca por primera vez a la música, que empieza con el enamoramiento y va hasta el “no tengo facilidad ni talento” junto con una caída vertiginosa de la motivación. Esto sucede en el momento en que encasillamos a la música en nuestro propio modelo mental, y nos cerrarnos a las mil posibilidades que ofrece. Es como si en nuestra propia casa, donde nosotros podemos acceder libremente a la sala, comedor y cocina, ¡nos empeñamos con encerrarnos en el baño!

Entrando en materia con la música.

Piensa ahora en ese primer acercamiento musical de la vida de un niño. Ellos hacen música sin siquiera pensarlo: cantan, juegan con ella, hacen movimientos, se expresan y dicen sus primeras palabras con música. ¿Piensan que necesitan talento musical para crear?, no lo creo. Para ellos la música es parte de su fluir con la vida en la cual están experimentando. Entonces, -si es el caso que no tuvimos estudios musicales- ¿qué pasa con la conexión musical entre un joven y un adulto? ¿Por qué deja de ser parte de nuestra expresión cotidiana? ¿cómo acercarnos a la música nuevamente? o más bien dicho, ¿cómo debe ser nuestro acercamiento artístico-expresivo más allá del Spotify, el Youtube y el picoteo de un instrumento musical? El cómo encontrar nuestra expresividad con la música es el propósito de este blog.

Haz las paces con tu instrumento musical más importante.

Nuestro principal instrumento es aquel con el que nacemos, la voz. Las frases musicales se asemejan a la forma en que hablamos y nos expresamos. La entonación de las frases, ya sean preguntas y respuestas tienen un sentido y una dirección musical. Nuestra voz es el primer instrumento que nos tiene que ayudar a expresarnos y fungir como regulador de nuestras emociones y sentimientos. La voz dice mucho sobre nuestra personalidad y nuestra forma de relacionarnos. No estoy diciendo que te metas a clases de canto, sino que hay ejercicios que te pueden ayudar a trabajar en tu voz: cantar canciones que te gustan, leer en voz alta con énfasis y dramatismo, experimentar distintos tonos, acentos, ritmos, géneros musicales dentro del habla. Entre otras actividades se encuentran el bailar, teatralizar una situación, o componer algunos ritmos con instrumentos caseros. De esta forma podemos empezar nuestro proceso creativo y expresivo con música.

Para conocer más sobre la voz como nuestro principal instrumento visite: https://www.espaicoriveu.com/en/la-voz-como-instrumento/

¿Aquí queda la cosa?

Una vez dominada la expresión musical (sentir que podemos expresar nuestros sentimientos con música), podemos empezar con la asimilación de algunas cuestiones técnicas y las primeras nociones de un instrumento musical. Es importante recalcar que una vez más el canto nos brindará las herramientas básicas necesarias para comprender el ritmo, tiempo, y pulso. El canto nos dará la idea general de la música, así como la construcción natural de las frases. Es complicado lograr una expresión artística en tu instrumento sin antes haberla desarrollado por ti mismo, con tu propia voz, y con tu propio cuerpo. 

Disciplina auditiva en música.

Ser músico pasivo -que escucha música sin involucrarse en su ejecución- también puede ayudar a desarrollarnos musicalmente. Es importante dedicarle tiempo a escuchar música, sin realizar alguna otra actividad. Esto es, que dediquemos un momento especial a concentrarnos en la música, como si estuviéramos en el cine viendo una película o haciendo algún examen. Dedicando este tiempo podemos realizar lo siguiente: Disfrutar la música como una creación única a partir de las vivencias de alguien más, tratar de descubrir los sentimientos que de ella emanen, sentir empatía por dichos sentimientos y recordar en qué momentos de nuestra vida nos hemos sentido como esa composición que estamos escuchando. Esto nos ayuda a motivar a sentimientos internos que despierten y que puedan salir a expresarse de su propia manera.  Desde luego, esta solo es una perspectiva, puede haber muchas más formas de disfrutar la música de forma atenta y consciente que generen un desarrollo musical en nuestra persona. 

Para ir concluyendo.

Todos tenemos la posibilidad de acceder a los múltiples cuartos dentro de la mansión  musical. Lo importante, en un primer momento, es que la música nos ayude a ser expresivos con nosotros mismos, a sentirnos creativos y a sentirnos representados por una paleta de sentimientos sin que ellos estén de forma organizada en un inicio. La música es un proceso de depuración, organización y detalle dentro del proceso artístico que va abarcando por sí solo las complejidades técnicas y teóricas según la persona vaya requiriendo en su vida artística. Entonces, no tengamos miedo de hacer música, ya que es un elemento que siempre estará dentro de nosotros, lo único que falta es traerla a nuestro presente

Por Ernesto Tonatiuh. Director de la Academia Música Proyecta.

Anexo: En Música Proyecta nos ocupamos porque esa expresión musical integral vaya de la mano con tu instrumento. Es por eso que te queremos invitar a que revises nuestros programas musicales y que comiences a vivir la experiencia creativa con nosotros. 

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